lunes, 8 de noviembre de 2010

Aunque a veces el pasado puede pasar, como versión renovada, al presente

Uno se pierde. Creo que eso ya lo he dicho repetidas veces. Uno se pierde en el todo. No sé si lo que perdí durante el tiempo, la gente que perdí y que sé que no voy a volver a recuperar, signifique algo ahora. Todas esas personas que fueron para mí quizás el mundo, quizás solamente un grano de arena, todas ellas se perdieron. Ya no están, ya no son nada, ya no son ni polvo.
A veces pienso que quiero que regresen, intento agarrarlas para que no se vayan, añoro esos días que ya están sepia aunque hayan sido ayer. No puedo quemar las fotos, no puedo escupir los recuerdos, tampoco puedo escribir el dolor que me produce pensar que todavía me preocupa esa nada, todavía me persigue. No me molesta, no es algo que se entrometa en mi día a día, pero sé que son capítulos sin cerrar.
Nombrar nombres no lleva a ningún lado, aunque quisiera nombrarlos. Si alguna vez hiciera una lista de esas personas... creo que daría la vuelta al mundo.
Pero una persona es un estandarte de una idea, de una época que se va. Que cada día se borra más en mi mente. Cuando uno se junta con los recuerdos solamente puede hablar del pasado, y el pasado es lo que tengo que abandonar.

viernes, 29 de enero de 2010

Giratorio.

Y, es obvio y es cliché, que uno se pose en lo olvidado para revivirlo con un soplido en aquellos días que significan un antes y un después en -no su vida- pero sí su año.
Es que irremediablemente, festeje uno o no su cumpleaños, se pasan por su cabeza una serie de cosas que nos persiguen en el vaivén del tiempo.

Ahí es cuando uno se da cuenta que el saludito ese no importa un carajo... Porque nunca nadie se gasta en mandarte un beso o desearte lo mejor en ese martes cualquiera de la vida.

Las pequeñas cosas son tan importantes...

lunes, 9 de noviembre de 2009

Ser.

La perorata de sinsentidos no suele fluir muy de vez en cuando. Es más probable que no fluya at all, in fact. O sea, no es que no quiera salir, sino que uno se acostumbra a reprimirla brusca y horriblemente. Es que es muy difícil aguantarse las ganas de tener ganas de vomitar letras. Y las letras, caprichosas, no forman palabras cuando salen. Se unen en clusters, como en los sentidos altos de escorpio. Se fusionan, son una con la que sigue y con la que les precede. Son tantas, tantas que abruman al que las mira. Todas hermanas, todas hijas, todas huérfanas, todas solas. Porque son más en sí mismas que con la otra. La complementan, sí, no pueden ser sin la que sigue, pero sí pueden ser solas; aunque suene a contradicción.
Aunque suene a que no tiene sentido.

Y con nosotros pasa algo parecido. Porque somos individuos pero en el otro somos más fuerte que en nosotros mismos. Nuestra esencia es, entonces, algo que trasciende de nosotros, de nuestro yo físico, de nuestro espacio en el plan universal. Somos nosotros, sos vos, soy yo, pero somos nosotros.
Y sin embargo, ese nosotros no suena más importante que ese vos, ese yo. Ese yo, ese vos.
Somos, claro, uno. Pero somos dos.

Uno. Qué linda palabra.

sábado, 8 de agosto de 2009

Primero lo primero,

There are things in the past you don't wanna talk about. You don't wanna think about. In your mind you don't mention them, you try and forget them. But you know they're still there. You know they'll never leave you, they'll stick with you till the end of your damned life. Those things... They are your curse, you know it. Yet you are made of them, they are you in a twisted kind of way.
They are me. They are both of us.

Es raro, digo. Sentirse bien para variar. Saber, tener la certeza, sentir dentro tuyo que los cables con los que habías cocido los cortes se desintegran, que tu cuerpo los come, se vuelven uno. Que lo que perdiste no lo perdiste porque sí, lo perdiste por razones valederas y los abrazos no los diste porque venían besos detrás.
La melanco pega de vez en cuando, no lo voy a negar. Pero es mi naturaleza depresiva la que lleva a eso. Es lógico, es entendible. Esa tristeza repentina y sin razón que te toma las entrañas y las retuerze, esa, esa ya no está. No. Ahora puedo recordar y ser feliz, ser completa, con esos recuerdos. Ahora puedo mirar a alguien a los ojos y volcarme sobre él, ser uno con él.
Las circumstancias de la vida ayudaron, sí, pero no son la única razón por la que hoy el agujero existencial que era mi vida y mi ser se cierra. No es la única ni la más importante. Volver a terapia me haría bien, sólo para poder cerciorarme de mi cambio, de la vuelta de tuerca que le di a las mis alas para que no se cayeran más.
Hay muchas cosas que debo aprender, sí. Hay mil cosas que no funcionan aún por mi inmadurez, por darme cuenta de cúan pequeña soy... y que a la vez soy el mundo de otro alguien, como ese otro alguien es el mundo para mí.
Como soy, como es, como será. Como se puede ver a leguas podrá ser y será hasta que... Hasta siempre. Y ese siempre suena duro, suena intransigente, suena como no debería sonar una palabra, pero es. Y ese es, es lo que me mata y me revive, lo que me hace despertar a la mañana. Esa promesa que yo nunca me atrevería, nunca querría, nunca podría romper. Y sólo queda ver, esperar, mirarte y sentir que la vida no es suficiente. Que, al fin, la vida no es suficiente.

The blood, running. The eyes, they stare. The heart, it pumps. And the skin, burns. I don't wanna be saved from those memories, I don't want them gone. I need them, you need them. That past, that history, is what will keep us going forever. It's not the fear of loosing each other, it's not the fear of returning to loneliness, the fear of the life up ahead, the fear itself it's not. Life will go on, we'll go on together.
Time will then, prove, both of us wrong. Not a chance in hell I'll give you up, ever. Not a chance in hell you'll stay with me forever.

viernes, 8 de mayo de 2009

Things that cross someone's mind at 2 o'clock in the morning after 5 months of nothingness.

La gente a veces llega a molestarme mucho.
Y hablo de la gente, no de la gente.
Es difícil de explicar.

Me pregunto cuál será el porcentaje de gente como vos que hay por ahí. Posta, porque no puedo creer lo que fue y lo que es y lo que ya no es ni nunca fue. No lo entiendo, básicamente porque no hay un punto de relación entre nosotros. Vos sos como sos y yo soy como soy. Si tanto tenés, andá y reclamalo, pero no vengas a proclamar territorio, exigiendo impuestos, cuando en verdad lo único que querés es romper bien las pelotas. Sos triste, boludo, tristísimo. Pero más triste es el darme cuenta de que por un momento, un pequeñísimo momento, mi ingenuidad me ganó por afano.

No es que haya estado contenta antes, un divertimento, eso fue y nada más, pero la dignidad vale más. O al menos, mucho más que vos. El precio era muy alto, chabón, date cuenta y dejá de chorear. Porque, de onda, la inflación pega más en otros lados o mejor dicho en otros productos.

Simplemente quisiera... Quisiera que no fuese tan difícil.
But life's what it is, changing it wouldn't turn out in anything but an empty space where once was matter. And matter, it changes. Like the river flows, it changes. Soul and matter are very much alike, kid, you could figure that out by yourself.
Or perhaps doctors are just not what they seem.

Doctors, such as yourself, and my grandmother are simply the same if you come to think about it. Indeed, a tight bond, I must say. Or shall I point it out as stupid?
Yes, you can be counted in that category.

By far.

I've learned much, kiddle, yup. But I've runned out of patience.

martes, 14 de abril de 2009

Los anteojos distorsionan la vista.

Este, lamentablemente, ya no es (si alguna vez lo fue) un lugarcito privado donde poner un par de cavilaciones sin sentido que se me ocurriesen sobre la marcha.

La verdad es que me siento condicionada. Pero qué quisquillosa que soy... Primero me quejo porque escribir y no publicar es como no escribir y después, cuando tengo un pequeño público, me quejo porque me falta privacidad.

Es esa contradicción lo que hace a todo esto divertido, o al menos satisfactoriamente interesante.

Volvamos al tema que no nos compete, y que en verdad hemos tratado y retratado a través de toda mi vida.

Es que estoy cansada y cuando tengo tiempo me pregunto por qué estoy cansada. Ya me repetí millones de veces que... tengo que aguantar. Tengo que bancarmela. Porque soy un bicho raro y no merezco nada de aquello que podría desear ni nada de aquello que todo el mundo tiene y todo el mundo consigue. Esas pequeñas cosas que hacen a una vida feliz, a una vida plena. Por eso siempre me digo que lamentarme por ello no va a llevar a nada, que mejor resisto y así por lo menos no voy a ser tan patética.

A veces me pongo a llorar en el subte y a veces en el tren. En el bondi no porque es como más... personal, no sé si me explico. Pero ahí me doy cuenta de que todo el mundo tiene sus problemas que yo hago mares de charcos y que soy una reverenda pelotuda por pensar siquiera por cinco minutos que estos dos, tres, años no han hecho ni un rasguño en mi pintura.

La verdad es que terminé abollada y en necesidad de reparación inminente, pero creo... espero... deseo... tengo la esperanza de que no haya sido en vano. Que haberme lastimado, que me hayan lastimado, haberme caído, que me hayan empujado, que todo eso haya servido para algo. ¿Para aprender?
Pero en la vida las cosas no se aprenden, las cosas solamente se recuerdan. Y lo que no podés recordar, o se te escapa de la memoria, es tu karma.
Cuántos karmas que tengo, la puta madre.

viernes, 3 de abril de 2009

Tainted (Love)

Uno va por la vida con la diminuta esperanza de poder sobrevivir. Como una mosca volando sobre el asado o una cucaracha reptando en la oscuridad de una cocina sucia. Buscás encontrar, encontrarte. Desesperado, desesperanzado y roto, ajado. Los años, los meses, los días... Las horas pasan. Tu vida pasa volando entre viento y viento del séptimo piso y vos solamente la podés mirar sin mirarla y tirar la colilla encendida a la calle.

Es hasta lunática la manera en la que seguimos las huellas de aquello que sabemos está ahí pero no está ahí. Esperándonos quizás, o encamándose con otra (u otro, qué sabe uno), o saltando de definición en definición de una edición vieja y descontinuada del diccionario de fonología.

Como los libros, vencemos. Tenemos una vigencia, un auge, una vida, para hacer lo que se nos cante (si es que en verdad podemos) o para ojear los estantes sin encontrar nunca algo que nos deje satisfechos.

Más que de excesos, la vida se trata de carencias. Todo se resume a carencias, todo. Los vicios, los pensamientos, la tostada del desayuno o la nueva pelotita de golf premium nosécuánto. Y esas carencias terminan comiéndolo a uno, sin que se pueda reaccionar. Uno sigue formando parte de los voyeurs y a la vez siendo el protagonista de la masacre, porque no te cansás de ver cómo le arrancan un brazo al de al lado o cortan en dos al otro.

Cuando te llega tu turno, tus piernas tiemblan y tu corazón se acelera. Todo se resume a ese momento de gloria, cuando nos terminan de despedazar y quedamos hechos un girón de desechos, suciedad, ideas y esperanza.